Internet es un terreno casi místico en el que nos movemos sin apenas saber cómo funciona. Conectamos a través de unas tarifas que nos brindan acceso y navegamos por páginas y servidores ignorando el rastro que dejamos detrás. Creemos que, en cierta manera, somos libres navegando por la web o usando los distintos servicios que brinda Internet. Pero no es del todo así.

Mucho cambió Internet desde los primeros tiempos de ARPANET y después de que se crease la World Wide Web. Con la intención de ser libre y accesible a cualquier persona con independencia de su edad, estudios o nivel adquisitivo, podemos decir que Internet revolucionó el mundo moderno. Pero, como en todo, hasta las mayores revoluciones necesitan ciertos límites.

 

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